sábado, 11 de febrero de 2017

Presentación de mí libro: "Mitos, Leyendas y Fábulas del Distrito Libertad":

Juvenal León Rodríguez

La Fantasía de Los Sueños
Los personajes con memorias esclarecidas que aún se localizan en el territorio del otrora Distrito Libertad, son canteras ilustradas y fuentes vivas de la Historia y de las tradiciones culturales de la región, quienes han contribuido con sus aportes a esta obra: “Mitos, Leyendas y Fábulas en el Distrito Libertad”. Los añejados relatos referentes al vasto conocimiento legado por legendarios nativos que cubrieron con sus mitos, leyendas, fábulas y anécdotas a la geografía local, constituyen confirmaciones reveladoras de las manifestaciones sorprendentes, las que desvelaban a los pobladores ignaros de esos aterradores prodigios peregrinos que se sucedían uno tras otros, con las consecuencias terroríficas que sorprendían al más atrevido. Según afirmaciones sonadas, estos testimoniales han trascendido a través de generaciones, por más de tres siglos que suma esta vecindad desde la fundación. 

Destacan lúcidos narradores que entre los vecinos sobresalían personas dotadas de extrañas habilidades, y que esas destrezas heredadas de sus ancestros, constituían las herramientas que les proporcionaba un lugar destacado en el medio donde transcurrían sus existencias; la presencia de estos naturales, entre sus paisanos, despertaban pánico y respeto, ya sea por la admiración o el temor albergado en el ánimo de sus coterráneos.

Es el caso de individuos de la raza indómita, diestros en la mutación de su figura corporal, que tenían la capacidad de alcanzar la forma de un animal y con esa “nueva” identidad” desarrollaban actividades que su normal talante impedía llevar a cabo a plenitud; cualquier sonido sobresaltaba a los comuneros. No podían oír vuelo, bramido, rebuzno, relincho, el repique de un cascabel o el rugir de una fiera; esos retumbos ponían alerta a los parroquianos que identificaban a fulano de tal, llevando en una pócima la curación a un semejante; y cuando la señal era de un toro la atribuían a perencejo, recogiendo ganado cimarrón en los llanos; con el roznido de un burro descubrían al centinela oteando el vivac enemigo para conocer su posición y potencialidad de sus tropas; el paso de un caballo llevaba al Piache a “trancar” los caminos, a los que pretendían tomar por asalto la aldea; el agite de la maraca del crótalo revelaba la proximidad de guerreros enemigos, y al oír el jadeo de un Tigre se trataba de burundanga que venía de cacería. 

Explican testigos excepcionales que la metamorfosis lograda por respetados aborígenes, tenía su coartada en una totumita que escondían en el macuto (o como se diría en los tiempos actuales koala). La práctica consistía en oler el contenido de ese envase, luego seguía el proceso en el organismo de la persona sometida a la prueba requerida para lograr el objetivo propuesto.

Las sorpresas en la vecindad sucedían repentinamente, en plena luz del día; y el asombro era mayor cuando veían aparecer a un cazador con una pieza a cuesta, sin encontrar evidencia como la había matado, ya que el osado cazador había salido sin ser visto ni portar arma alguna.
Refieren los que aseguraban la veracidad de las leyendas, que así como se producen los desdoblamientos espirituales, de los que narra el Canal Infinito, que el desdoblado no podía ser movido de la posición inicial después del “desprendimiento” del espíritu, porque corría la fatalidad de vagar en el aire indefinidamente; también el transfigurado para recuperar su fisonomía original, debía llegar al sitio donde había dejado escondida la capotera para olerla, porque sino quedaría expuesto a la misma suerte de los “espíritus burlones”.

Señalan expertos agoreros que en una oportunidad la “esposa”, de uno de esos sabaneros esotéricos, intrigada por las “salidas” de su hombre, se dispuso a vigilarlo con detenimiento; fue tal el ardid utilizado que la “detective” logró descubrir la artimaña usada por su pareja; a pesar de lo espantoso observado se quedó escondida en el sitio elegido y cuando el “cónyuge” se alejó olió el morral y se transformó en una Tigra; mientras el buen hombre en el patio de su casa, desollaba lo que había cazado. En el campamento comenzaron a extrañar los gritos del dueño de la casa llamando a su “señora”, el marido cansado de llamarla, y como esta no respondía, concluyó que había pegado la nariz del “frasquito” e inmediatamente acercó las fosas nasales al frasco y convertido en Tigre fue tras las huellas de su compañera a la que no halló jamás . 

Centenares de leyendas, mitos, fábulas y anécdotas se perdieron ocultas en la mente de igual número de lugareños que se las llevaron a sus tumbas, la carencia en esas épocas de investigadores interesados en recopilar esa abultada mina educativo, las condenó al sepulcro. Las pocas hablillas que se filtraron hasta los nuevos tiempos a lo mejor han sido salvadas por la autoridad ejercida por los padres sobre sus hijos, cuyo control nacía, en la mayoría de las veces, en el terror que sembraban a sus párvulos con la narración de impresionantes cuentos.

El origen de esta fantástica quimera ha podido ser la misma utilizada por los frailes, cuando comenzaron a fundar las misiones, la estrategia aplicada para controlar a los indígenas que mantenían en cautiverio, se basaba en la creación en ellos de un mundo insólito debatido entre el bien y el mal, en el que generalmente triunfaban los seres buenos, protegidos con el estandarte de la iglesia; allí daban rienda suelta a la inventiva, creando historietas o tomándolos de los anaqueles de la edad media, en aquella legendaria época de las caballerías en que los escritores españoles pintaron con su pluma, una variedad de epopeyas que ubicaban al más desprevenido a soñar con las maravillas o copiado de la literatura árabe que durante ochocientos años dominaron a España y regaron en sus pueblos las novedosas engañifas, tales como “Las Mil y Una Noche” que incitaban al lector a emular la ficción que transportaba al más desprevenido a fantasear aquella aventura en que Sherezade, la mujer, superaba en inteligencia al Rey Shariar, el marido, que no pasaba dos noches con su nueva esposa, pero sin embargo, ella en mil y una noche, distrajo al soberano con cuentos ficticios e interminables.

La envejecida añagaza constituyó la red, en donde fueron cautivadas las creencias inocentes de los ilusos habitantes que quedaron atrapados en la nueva “Alegoría de La Caverna” de Platón, en la que las creídas imaginaciones de los prisioneros atados al muro del fondo de La Caverna, en la que se admiraban de las sombras que los rayos solares proyectaban en las paredes de aquel encierro, desconociendo que esas proyecciones no eran más que el reflejo de lo que acontecía fuera de aquella gruta que solamente expresaban el movimiento de un pueblo en busca de su destino trascendente.
El legendario filósofo Griego, precisamente, lo que planteó cuando analizaba el “Hombre de La Caverna”, no era otra cosa que la liberación del ser humano de las cadenas que los sujetaban al verdugo, y su liberación dependía del hecho cierto de salirse de aquella cueva y atarse a la sociedad que le ayudara a desatara las cadenas de las penumbras que lo ataban a aquella oscuridad esclavizante. 

Las múltiples enseñanzas que las leyendas, mitos y fábulas encierran en su contenido, son moralejas ejemplarizantes que brindan a los nativos la posibilidad de avanzados derroteros por los que debían encaminar sus existencias contenidas en las vivencias morales que contienen y tratan de trasmitir, alejándose de los espejitos con que los tratan de engolosinar encumbrados hegemones que en la mayoría de los casos no son, sino los abismos de la perdición. 

Mitos, leyendas y Fábulas
Los Mitos y Leyendas

Son creaciones literarias idénticas en su origen y su carácter popular, generalmente, breves y anónimas que relatan acontecimientos insólitos, atribuidos a actores extraordinarios que protagonizan hazañas heroicas destinadas a exaltar a los protagonistas esenciales, enfrentando a seres sobrenaturales y a espantosas criaturas que convierten en héroes fantásticos de los pueblos, a quienes levantan un templo en su imaginación para soñar y adorar las proezas abanderadas por el mítico defensor de la comunidad. En las narraciones de hechos asombrosos siempre destaca este hombre fabuloso, glorificado por el distinguido lugar que ocupa en la sociedad, el encargado de narrar las epopeyas que se le atribuyen al legendario ídolo.

El Mito se distingue, por sus caracteres fundamentales de la fábula, el cuento de hadas, la saga y la épica. En general son relatos basados en las inventivas construidas a partir de la afirmación casual, en la que se atestigua la veracidad de un suceso, sin atender a ninguna comprobación de la ocurrencia citada.

Las Fábulas
Se trata de un género pedagógico en donde se enjuicia la peculiaridad, así como los vicios atomizados en el mundo social en que transcurre la existencia humana, el objetivo primordial de la fábula esta orientado a suprimir las conductas impropias que perturban el normal desarrollo de la vida en la familia. Es una obra escrita en la que los personajes importantes, animales o cosas inanimadas con características humanas, encarnan el drama que se plantea y contribuyen a acentuar o a resolver el problema. Este género de la literatura tiene un propósito educativo que proporciona una enseñanza o aprendizaje de gran utilidad, por el sentido moral que tiene implícita, la que es conocida como moraleja.

Las alegorías fantásticas que se atribuyen al protagonismo de entes naturales y sobrenaturales que se orientan a impartir ilustración eficaz, constituyen poderosas herramientas con capacidad de erradicar esas comedias. Las fábulas tomaron mayor interés en la superación del oscurantismo, particularmente en la Edad Moderna, etapa de la historia en que las aportaciones de grandes escritores se orientaron a borrar los afrentosos eventos que se produjeron en la Edad Media, proceso ético en el que se observa determinante influencia de la iglesia católica. 

Esta variedad intelectual se propagó en el ámbito del entonces Distrito Libertad del estado Anzoátegui, quizá alimentada por los frailes fundadores en su interés de sembrar el terror como factor de dominación, hechos que han trascendido los siglos contando y cantando extraños sucesos, impulsados por la suposición popular que con astucia y valentía aún ruedan, gracias a las mentes destacadas que trasmitieron el milagro de hacerlas llegar hasta el siglo XXI, y, ahora tricentenarias, sirven de fundamento para entregar la muchas de ellas al público normal, así como a la crítica general y particular.

Al apreciar las maravillosas parábolas, las circunstancias brindan la oportunidad de comenzar a construir en la mentalidad de los jóvenes que se forman en el aula, el taller y el surco, una nueva manera de pensar para encaminarlos en la búsqueda de novísimos horizontes que permitan encaminar a la población al encuentro con su propia identidad y así recuperar los valores esenciales que hoy lucen tan alejados de los convecinos. Hacer renacer el San Mateo de ayer, que enaltezca el orgullo de ser de aquí; renovar las viejas costumbres que tanto identificaban al gentilito local; abanderar la reconquista de aquel pasado que involucraba a todos los habitantes, cuando la necesidad lo requería para contribuir a la solución de la problemática parroquial. 

El San Mateo de antaño se colocó en el camino de la prosperidad por la voluntad empeñada por sus hijos, la dotación del acueducto, la luz eléctrica, el telégrafo, la oficina del Correos, la escuela, la construcción de la Plaza, la Prefectura, el Mercado Público, la iglesia, la casa de la parroquia, la desaparecida Medicatura Rural Nº 6, el edifico del Grupo Escolar “Baltazar Vallenilla Lanz”, los estanques de almacenamiento de agua, etcétera, solamente fueron posible gracias a las clases dirigentes que lucharon por esas conquistas básicas que otorgaron elegancia y prestancia a la capital del entonces Distrito Libertad, que tanto riesgo de desaparecer ha afrontado desde el 3 de agosto de 1909, ocasión en que fuera elevado a esa condición geográfica.

Las opiniones positivas y negativas serán bienvenidas con el mismo agrado que se otorga a las alabanzas, pues ambas son fundamentales para valorar con otras visiones especializadas el contenido de la presente entrega, cuya divulgación se emprende en el presente libro.
San Mateo, febrero de 2017

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