domingo, 12 de febrero de 2017

La batalla de la Victoria

Juvenal León Rodríguez


La gesta revolucionaria más importante, cumplida por la juventud venezolana en el proceso emancipador, de cuya fecha se cumplen hoy 12 de febrero de los corrientes 201 años, fue cuando los estudiantes caraqueños dejaron en las aulas de la Universidad y del Seminario de Caracas los instrumentos de estudios para ir, tras el flamear de la bandera tricolor que llevaba el general José Félix Rivas, a empuñar la lanza y el fusil para ofrendar sus vidas en defensa de la libertad y la independencia de Venezuela.


La decisión tomada por José Félix Rivas de integrar sus tropas con la estudiantina universitaria y con los seminaristas, obedeció a que en la capital de Venezuela ya no quedaban hombres capaces de ocupar la primera línea del combate; los primeros se habían ido tras la huella de Francisco de Miranda a frenar la cadena de triunfos de Domingo de Monteverde en 1812; el resto salió con Simón Bolívar a tratar de cortar la marcha del sanguinario ejército de José Tomás Boves, y ahora la juventud salía al frente para escribir con su sangre las más bellas páginas de la Historia del País.


La arremetida juvenil entre las patas de la caballería enemiga, enredó a las endemoniadas tropas del temible asturiano las que quedaron enredadas y confundidas en el campo de batalla, y la arenga del impar prócer quién con sus aguerridos gritos de VENCER O MORIR estimula al imberbe batallón para que arrebatara la victoria a las bestiales huestes de la Legión Infernal.

Ni la polvadera levantada en lontananza, por los hombres de Francisco Tomás Morales, fue capaz de animar a las fuerzas realistas que tocaban retirada porque la intrepidez de la Juventud Venezolana les había hecho morder el polvo. En los días que siguieron a la Batalla de La Victoria, el Libertador Simón Bolívar glorificó la hazaña llevada a cabo por aquellos jóvenes designando al hijo del general en Jefe José Félix Rivas, de escasamente un mes de haber nacido y con el mismo nombre del Padre, como capitán efectivo, y con sueldo del ejército Patriota para exaltar a través de aquel niño el agradecimiento de la Patria a la Juventud Venezolana, la que con voluntad, valor y firmeza contribuía con el heroico gesto a edificar la obra de la emancipación nacional.

La sangre juvenil regada en el campo de glorioso de La Victoria, en todas las épocas clama y llama a la fervorosa legión de jóvenes para que se levante y aporte su granito de arena para contribuir a construir una Patria grande, como la soñada por la generación libertadora.

¡Adelante verdor soñador!, porque en cada 12 de febrero aquella generación que lo entregó todo por la causa independentista, ahora hace sonar los clarines recordatorio de la fecha inmortal para convocar a los albaceas de los laureles obtenidos en La Victoria a librar con entusiasmo y alegría las nuevas batallas que reclama el País, para la definitiva emancipación de Venezuela.

Esa juventud soñadora de nuevos escenarios victoriosos, marcha con la frente erguida, con la mirada fija en el horizonte y con los sentidos abiertos para percibir el tropel de los jóvenes que combatieron en La Victoria, porque esos combatientes nuevamente vuelven a la vida a reclamar la posición combativa. Adelante juventud creadora, a ganar la batalla por una Venezuela libre, a buscar La Victoria para abrirle cauces a la democracia, a la libertad y a la independencia que tantos sacrificios y esfuerzo, costara al Ilustre Caraqueño.

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