El 31 de diciembre de 1816 arribó a las playas de Barcelona Simón Bolívar, volvía a la ciudad que visitó por primera vez en agosto de 1814. La hallaba amenazada por los realistas que habían perdido el control de ella el 26 de septiembre de 1816, en la ocasión cuando las fuerzas lideradas por el general Manuel Piar, derrotaron en el campo del Juncal a las huestes españolas conducidas por Francisco Tomás Morales, ahora pretendían someterla a los dominios del Rey.
Se alojó en el Hospicio San Francisco, convertido por el ilustre caraqueño en su Cuartel General, y en lo adelante sería conocida como Casa Fuerte; cuando amaneció el nuevo año el Libertador inició una extensa actividad epistolar para informar a todos los combatientes atomizados en la Provincia, y con el propósito de dar a conocer el plan a ejecutar para enfrentar a los españoles y además, convocar una asamblea a realizarse en El Chaparro.
En la entrega de los oficios destacó al general Juan Bautista Arismendi y al teniente coronel Mateo Salcedo, en los campamentos explicaron la estrategia trazada y enteraron de la presencia del Jefe Supremo en Barcelona; cada uno de los comandantes, Pedro Zaraza, José Tadeo Monagas, Santiago Mariño, Manuel Piar y Manuel Cedeño, contestaron los oficios recibidos, en los que planteaban a Bolívar la situación que enfrentaban en cada una de sus posiciones, especialmente la carencia de armamentos y cartuchos para continuar las acciones bélicas.
En los primeros días de enero organizan un batallón integrado con setecientos efectivos, y deciden enfrentar unas partidas que asechaban al Unare; allá fueron Juan Bautista Arismendi y Simón Bolívar, y la derrota propinada a las tropas de la patria ocasionó la estampida, y los soldados regresaron a su campamento en grupos aislado.
Pero el “Hombre de las Dificultades” insistía que con las fuerzas aisladas seriamos derrotados por las unificadas de los peninsulares. En varias cartas remitidas en distintas fecha al general en Jefe Santiago Mariño le reiteraba la necesidad de su presencia en Barcelona; el comandante oriental al fin accedió y se presentó en el Cuartel General el 8 de febrero de aquel año terrible.
El 9 de este mes el Libertador afrontó uno de los lances más peligrosos, quedó atrapado entre los dos accesos al puente colgante sobre el Neverí, con la suerte que llegó el general José Francisco Bermúdez, se apoderó de la entrada Oeste, sacó a Simón Bolívar y cortó la pasarela. Allí Bolívar proclamó a Bermúdez como “El Libertador del Libertador” Esta acción facilita a Bolívar una mano de penetración en el corazón del Ejército de Oriente, y a mediado de marzo decide colocar las tropas orientales en El Carito, desde donde acudirá a esta ciudad al primer aviso de la llegada del enemigo.
En estos días Simón Bolívar solicitó al comandante de la Plaza de El Carito, le enviara el caballo cebruno que le vio allá, ya que no tenía en que hacer la guerra. El 25 de marzo de 1817 decidió marchar a Guayana,, escoltado por un pelotón de 250 hombres al mando de José Tadeo Monagas, y sobre el caballo cariteño tomó el camino de San Bernardino, bajó a San José de Curataquiche y aquí pernoctó y en la mañana siguiente siguió a Quiamare; al llegar a este pueblo se paró en la sombra de un árbol de Cotoperiz, aquí cayó en un profundo sueño y dormido vio la emboscada montada por José Francisco “Chicuán” Guzmán” y Celestino “El Caribe” Alemán, en Los Bajos de Quiamare; al continuar el viaje iba preparado y a los primeros disparos, ordenó a supuestas divisiones entrar en acción y como los atacante desconocían hacia donde había salido “El Ejercito de Oriente, desistieron del propósito; Simón Bolívar casi pierde la vida en estos senderos del “Camino de Los Españoles”, acompañado de 15 edecanes
“El Ejército de Oriente” salió hacia a El Carito conducidas por Mariño, a quien El Libertador ordenó que al llegar a la población procediera a cambiar el Estado Mayor, pero esta disposición no se la comunicó a Bermúdez. Situados en el pueblo elegido, Mariño acatando la orden del Jefe Supremo procedió a modificar el Estado Mayor, creó una División bajo el mando del general Rafael Urdaneta; este cargo soliviantó los ánimos de los combatientes, Bermúdez, Rafael Armario y de Agustín Valdez, que se lanzaron contra Rafael Jugo, Secretario de Mariños, y la oportuna intervención de Rafael Urdaneta pudo evitar el asesinato de Jugo, en medio de este conflicto se regó que el Libertador había sido asesinado en Quiamare, pero la noticia enviada por el general José Tadeo Monagas de que Simón Bolívar había pasado vivo por Santa Ana, evito mayores males.
El vecindario se transformó en un escenario reprobable, en plena disputa por el control de las milicias, la consecuencia funesta fue la división del “Ejército de Oriente”; muchos de los milicianos salieron tras la huella de Bermúdez, vía a Aragua de Barcelona, dejando en el desamparo a los defensores de la Casa Fuerte, en donde quedaron más de mil cadáveres tendidos en el suelo.
Señala Manuel Alfredo Rodríguez en su obra “Bolívar en Guayana” que el acontecimiento producido en El Carito es el trofeo de la libertad, porque sin El Carito no hay independencia.
“El Ejército de Oriente” salió hacia a El Carito conducidas por Mariño, a quien El Libertador ordenó que al llegar a la población procediera a cambiar el Estado Mayor, pero esta disposición no se la comunicó a Bermúdez. Situados en el pueblo elegido, Mariño acatando la orden del Jefe Supremo procedió a modificar el Estado Mayor, creó una División bajo el mando del general Rafael Urdaneta; este cargo soliviantó los ánimos de los combatientes, Bermúdez, Rafael Armario y de Agustín Valdez, que se lanzaron contra Rafael Jugo, Secretario de Mariños, y la oportuna intervención de Rafael Urdaneta pudo evitar el asesinato de Jugo, en medio de este conflicto se regó que el Libertador había sido asesinado en Quiamare, pero la noticia enviada por el general José Tadeo Monagas de que Simón Bolívar había pasado vivo por Santa Ana, evito mayores males.
El vecindario se transformó en un escenario reprobable, en plena disputa por el control de las milicias, la consecuencia funesta fue la división del “Ejército de Oriente”; muchos de los milicianos salieron tras la huella de Bermúdez, vía a Aragua de Barcelona, dejando en el desamparo a los defensores de la Casa Fuerte, en donde quedaron más de mil cadáveres tendidos en el suelo.
Señala Manuel Alfredo Rodríguez en su obra “Bolívar en Guayana” que el acontecimiento producido en El Carito es el trofeo de la libertad, porque sin El Carito no hay independencia.

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